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Kevin Carter fue un reportero gráfico sudafricano, miembro del Bang-Bang Club, que ganó un Pulitzer en 1994 por fotografiar a un niño sudanés famélico con un buitre detrás.

Comenzó su carrera a los 23 años (1983), cuando poblaciones periféricas como Soweto —cerca de Johannesburgo— estaban en guerra. Allí, siendo miembro de The Johannesburg Star, fotografió a los civiles expectantes a la situación que estaban viviendo.

La foto que cambió su vida
Si Carter es famoso, es por una fotografía que realizó diez años más tarde: en 1993, el sudanés Kong Nyong, por aquel entonces un niño famélico, se encontraba muriendo a las afueras de su poblado y un buitre estaba al acecho. Carter, que observó la escena, lo fotografió. Esperó para tomar una foto mejor: con el buitre abriendo sus alas, pero no lo consiguió. Según él, consiguió recuperarse y continuar con su camino. El 26 de marzo de 1993, The New York Times publicó la foto y él ganó el Pulitzer. La opinión pública entendió la foto como una alegoría de lo que sucedía en Sudán: Kong era el problema del hambre y la pobreza, el buitre era el capitalismo y Carter era la indiferencia del resto de la sociedad. La crítica se cernió contra él e intentó justificarse, alegando que el niño estaba muriendo y que la tribu se encontraba a unos 20 metros de ella y que el animal esperaba su ración de comida. Kong Nyong murió por fiebre —dicho por su padre— en 2007.

Historia alternativa sobre la fotografía
El reportero gráfico sudafricano João Silva, quien acompañó a Carter a Sudán, dio una versión diferente de los hechos en una entrevista con el escritor y periodista Akio Fujiwara, que el japonés publicó en su libro Ehagaki ni sareta shōnen —El niño que se convirtió en postal—.

Según Silva, él y Carter viajaron a Sudán con las Naciones Unidas y aterrizaron en la zona sur de Sudán el 11 de marzo de 1993. El personal de Naciones Unidas les dijo que despegarían de nuevo en unos 30 minutos, el tiempo necesario para distribuir la comida, así que deambularon para hacer algunas fotos. Naciones Unidas comenzó a distribuir maíz y las mujeres del poblado salieron de sus chozas de madera hacia el avión. Silva fue a buscar guerrilleros, mientras que Carter no se alejó más que unos pocos metros del avión.

Según Silva, Carter estaba bastante sorprendido, puesto que era la primera vez que veía una situación real de hambruna, por lo que hizo muchas fotos de niños hambrientos. Silva comenzó también a tomar fotografías de niños en el suelo, como llorando, que no se publicaron. Los padres de los niños estaban ocupados recogiendo la comida del avión, por lo que se habían desentendido de momento de los niños. Esta era la situación del niño de la foto hecha por Carter. Un buitre se posó detrás. Para meterlos a ambos en cuadro, Carter se acercó muy despacio para no asustar al buitre, e hizo la foto desde unos 10 metros. Hizo algunas tomas más y el buitre se fue.

Dos fotógrafos españoles que estuvieron en la misma zona por aquellas fechas, José María Arenzana y Luis Davilla, sin conocer la fotografía de Kevin Carter, tomaron una imagen en una situación muy similar. Según narraron en varias ocasiones, era un centro de alimentación, y los buitres acudían por los desperdicios de un estercolero.

pasó de reportero a fotógrafo de naturaleza. Sufrió la presión de la crítica y padeció el asesinato de su amigo Ken Oosterbroek mientras cubría un tiroteo en Tokoza, Johannesburgo. Se dice que años antes intentó suicidarse, que fumaba white pipe —una mezcla de marihuana, metacualona y barbitúricos—, que tenía graves problemas familiares y una personalidad algo desordenada —perdía sus carretes en aviones y aeropuertos—, que era depresivo y tenía una vida caótica, con un sinfín de experiencias trágicas

Suicidio

El 27 de julio de 1994 Carter llegó al río de Braamfontein Spruit, cerca del campo y el centro de estudios, un área donde él jugaba de pequeño y se suicidó, tras sumergirse en el río aspiró monóxido de carbono mediante una manguera pegada con cinta al tubo de escape de su camioneta. Finalmente, murió de intoxicación por monóxido de carbono a los 33 años.

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